Vitoria y Madrid, las ciudades más sostenibles; Cádiz y Badajoz, entre las peores

El Observatorio de Sostenibilidad ha realizado un ranking tomando datos sociales, económicos, ambientales y de transparencia de 52 capitales de provincia en España.

Un informe elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad, organismo independiente formado por investigadores de diversos campos, coloca a Vitoria a la cabeza de las capitales de España con mejor sostenibilidad general, un parámetro que mide la calidad de vida de las personas en cuanto a cuatro grandes bloques: económico, social, ambiental y de transparencia y cooperación. A continuación de la urbe vasca, se encuentran Madrid, Barcelona, San Sebastián, Bilbao, Zaragoza o Burgos. A Madrid y Barcelona las empuja hacia arriba su PIB y las oportunidades de desarrollo.

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Las peores situadas son Las Palmas de Gran Canaria, Cádiz, Badajoz, Melilla y Ceuta. Los mayores problemas que ha detectado en ellas el estudio son niveles de renta bajos, desigualdad, pobreza, paro o población envejecida. “Por ejemplo, Cádiz aparece como una de las urbes con mayor tasa de pobreza infantil”, explica el biólogo Raúl Estévez, miembro del Observatorio.

Los investigadores han utilizado 59 indicadores, y advierten que entre todas ciudades estudiadas hay algunas que arrastran circunstancias muy diferentes y complicadas, lo que hace difícil abordar su comparación con otras. “Esto ocurre sobre todo en Ceuta y Melilla, con niveles de renta bajos y un fortísimo grado de desigualdad”, aclara el biólogo. 

La lista de mejores y peores ciudades varía de forma importante dependiendo del parámetro que se tome. En medio ambiente, Madrid baja al puesto 14 y Barcelona se desploma al 39,mientras que Huesca lidera el clasificación seguido de Vitoria, Almería, Valencia y Cáceres. El gran logro de la ciudad aragonesa es “no destacar en nada especial, pero tampoco presentar ninguna debilidad”.

La gran diferencia detectada en el ámbito ambiental entre las dos grandes urbes de España, se debe a que Barcelona está penalizada por el ruido nocturno: el 56% de la población soporta más de 55 decibelios, mientras que en Madrid es un 15%. También existe una gran disparidad en superficie de parques públicos, mientras que en la capital a cada 667 habitantes le corresponde una hectárea, en Barcelona ese mismo espacio lo tienen que compartir 1.943 personas. “Es decir tocan a tres veces menos”, comenta Estévez. Además, El 100% de las playas de Barcelona están urbanizadas. La alta contaminación lastra a ambas, y a Madrid el problema de la movilidad, que las Administraciones están intentando atajar con duras medidas para reducir el uso del coche privado. Aunque existe contradicciones como en Madrid que cuenta con el transporte público más caro de todas las ciudades analizadas.

Lograr un nivel alto de sostenibilidad “no es tanto una cuestión de más gasto, sino de prioridades en el mismo”. De esta forma, entre las ciudades con mejores resultados se encuentran varias con presupuestos per cápita inferiores a la media como Oviedo, Huesca o Valencia (entre las diez primeras en el clasificación general).

Los dos principales desafíos de las ciudades españolas para avanzar hacia la sostenibilidad son “la desigualdad, unida a la pobreza y a los aspectos ambientales. En este sentido, el OS remarca que: “El desempleo es un grave problema, junto con el bajo nivel de renta general y al alto coste de la vida”. También existe una parte positiva, porque “todas las ciudades analizadas están comprometidas y han iniciado la puesta en marcha de políticas públicas para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, aunque se encuentran en diferentes fases de evolución”.

En cuanto al acceso a la vivienda, el Observatorio lo tacha de “aceptable” en la mayor parte de las ciudades analizadas. La norma se rompe, sin embargo, en el caso de las grandes capitales, Madrid, y sobre todo Barcelona, “la ciudad más cara para la vivienda tanto en compra como en alquiler”. El problema se repite en capitales con fuerte impacto turístico como Málaga y Palma de Mallorca, o en San Sebastián.

ESTHER SÁNCHEZ (El País)