Se necesita conciencia pública y acciones para salvar los animales en peligro en Argentina

Las 8 especies autóctonas que se encuentran amenazadas en Argentina:

Fundaciones y organizaciones ambientalistas trabajan para contribuir a la protección de la biodiversidad de la fauna autóctona de la Argentina. El estado y los programas de conservación de especies que conforman la cultura animal del país. Pero no es suficiente.

Hay que tomar conciencia y hacer mucho más para proteger la fauna y la flora del País, por su importancia ambiental, belleza natural y para el bienestar de los propios seres humanos.

Cuando un ecosistema es modificado, una especie diezmada, sufre todo el ambiente y los pobladores también. El clima es alterado y las precipitaciones abundantes o escasas, afectan los cultivos y la vida de los animales.

Estamos en el momento de cambiar, promulgar leyes más duras contra la caza ilegal, sobretodo cuando son especies en peligro. No es “cool” usar pieles de animales; no hace más “macho” a nadie matar animales y colgar sus cabezas en una pared para exhibirlas como trofeo. Realmente estas prácticas retrógradas de gente cobarde, con falta de autoestima o de hombría dudosa, deben parar de cazar. La venta de armas también debe ser regulada y contralada, cómo así el comercio de pieles o cuernos de animales.

Los cotos de caza, donde empresarios sin escrúpulos, llevan cazadores para que hagan una masacre animale de patos, ciervos, jabalíes, etc. Generalmente de Italia y otros países de europa, tienen que prohibirse. No es posible que el dinero justifique cualquier actividad.

El estúpido cazador Húngaro Béla Hidvégi

 

El yaguareté, la especie más emblemática de la selva misionera, está en serio peligro de extinción. Las causas: entre las principales, la pérdida de hábitat, por la conversión de la selva en zonas de cultivos y la falta de presas disponibles para que el felino pueda alimentarse.

Así lo aseguran los últimos estudios dados a conocer por investigadores de la Fundación Vida Silvestre (FVS), que llevan adelante una investigación sobre la población del yaguareté en nuestra región.

El trabajo de la FVS es refiere con certeza el retroceso que está sufriendo la población de yaguareté en la Selva Paranaense. “La densidad estimada para la población de yaguareté en la Selva Paranaense, incluyendo el lado brasilero, es entre cinco y seis veces menor que la encontrada a principios de los 90 en un estudio similar dirigido por el investigador brasilero Peter Crashaw”, sostiene Mario Di Bitetti, coordinador del proyecto.

Es decir que población sería menor a los 100 yaguaretés en todo el Corredor Verde de Selva Paranaense, incluyendo en este bloque al Parque Nacional do Iguazú en Brasil.

El yaguareté es una especie emblemática de la Argentina que está en peligro de extinción. Su distribución -que ocupaba más de la mitad del país- hoy está relegada a los pocos fragmentos forestales de buen tamaño que quedan en las Yungas (Salta), el Chaco y la Selva Misionera, como consecuencia de la conversión de estas áreas a tierras destinadas a actividades agropecuarias. Además, la caza indiscriminada –tanto de este animal como de las presas de las que se alimenta – agravan su situación.

El Yaguareté es, luego del Venado de las Pampas, el mamífero de gran tamaño que más territorios perdió en Argentina, alrededor del 80% de su distribución original. Hacia principios de 1900 aún se encontraban algunos ejemplares en regiones aisladas de la pampa húmeda y hacia mitad de siglo ya había desaparecido casi hasta su distribución actual, siendo muertos en esta época los últimos ejemplares de Corrientes, Entre Ríos y sur de Misiones.

15.589 especies de flora y fauna integran la Lista Roja de Especies Amenazadas. Cuatro de diez se encuentran amenazadas en América del Sur, la región con mayor biodiversidad del planeta: la conforman 10.930 especies evaluadas, de las cuales 4.118 se hallan en peligro. En ese marco, Argentina esgrime una riqueza notable de fauna autóctona: 985 especies de aves, 345 mamíferos, 248 reptiles, 145 anfibios y 710 peces; diez mil especies de plantas y aproximadamente cien mil especies de invertebrados.

La situación es desesperante y exige reacción inmediata. La desidia del hombre, con la ayuda de las contingencias naturales, destruyen el hábitat natural y lo convierten en un lugar incapaz de hospedar a las especies autóctonas. Ambos factores potenciados por el mascotismo, la contaminación, la caza ilegal y el tráfico de animales fabrican un escenario desalentador. Da para pensar en la crueldad, la ignorancia y el egoísmo de gran parte de la humanidad, en su comportamiento con la naturaleza y los animales.

Para intentar hacer algo contra esta situación han nacido organizaciones ambientalistas,  como la Fundación Temaikén. La entidad desarrolló un programa de conservación de especies amenazadas y/o en peligro de extinción que comprende, en principio, siete animales. Lo hace mediante trabajos de campo en procura de evitar la disminución de poblaciones y a través de acciones de rehabilitación en ambientes controlados. El estado de cada especie y los programas especiales para proteger la fauna autóctona de la Argentina, a continuación.

Aguará guazú (Chrysocyon brachyurus)

En el país se suele encontrar en pastizales, pantanos, esteros o selvas en galería de Corrientes, Santa Fe, Santiago del Estero, Córdoba, Chaco, Formosa y Misiones

Un ejemplo reciente de conservación de esta ONG: vecinos encontraron un ejemplar en un descampado de la localidad bonaerense de Pérez Millán; lo rescataron especialistas de la Fundación Temaikén en colaboración con el Ministerio de Ambiente de la Nación y fue derivado al Centro de Recuperación de Especies de Temaikèn (CRET), en Escobar, un espacio ambientado para que mantenga su comportamiento silvestre hasta su posible reinserción en el medio natural.

El animal se encontraba en una zona urbanizada, fuera de su hábitat natural, por culpa de las inundaciones o víctima del mascotismo. La intención es que el animal recuperado emule el camino que en 2015 tomaron Ansenuza y Chipión, dos ejemplares de aguará guazú que fueron liberados en la Reserva Provincial de usos múltiples Bañados del Río Dulce y Mar de Ansenuza, provincia de Córdoba. Por primera vez en el país, se le colocaron collares de transmisores satelitales en esta especie.

El aguará guazú es un cánido endémico de América del Sur: se encuentra en peligro de extinción en el país (estiman que hay 660 ejemplares según estadísticas de 2005) e integra la categoría “Casi Amenazado” (NT) en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional de conservación de la Naturaleza (UICN). Su población se ve afectada por la cacería, atropellamiento en rutas, mascotismo, modificación y fragmentación del hábitat, y el contagio de enfermedades por cánidos domésticos.

Ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus)

Es uno de los más grandes mamíferos terrestres de Sudamérica. Se alimenta de pastos de ambientes acuáticos

Es una especie categoría “vulnerable” a nivel internacional y nacional. Sin embargo la Dirección de Fauna Silvestre, que es la Autoridad de Aplicación Nacional, creó la Ley Nacional de Conservación de Fauna 22.421/81 decreto reglamentario 666/97 que lo declara en peligro de extinción bajo la resolución Nº 1030/04. Alcanzó estos estándares por la caza furtiva y la sistemática modificación de su ecosistema. En Formosa, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fé se encuentra restringido en algunas localidades provinciales. Las poblaciones más nutridas se encuentran en los Esteros del Iberá y en el Delta del Paraná.

Bajo el marco del Proyecto de Recuperación de Especies Amenazadas, la Fundación Temaikén trabaja para la protección y recuperación de ejemplares de especies de alto valor de conservación. En 2007 recuperaron a Delta, dos años después a Paraná, dos ejemplares que a pesar de los trabajos de rehabilitación no fueron reintroducidas a su hábitat natural por causas de secuelas físicas y el trato como animal doméstico. En cambio Gurí fue liberado en 2008 y Yasi y Valiente volvieron al Delta del Paraná en 2015.

Mono Carayá (Alouatta caraya)

También son conocidos como monos aulladores: sus sonidos pueden ser oídos a más de un kilómetro de distancia. El primate más grande del continente americano fue clasificado como “vulnerable” por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM). Al igual que muchas de las especies categorizadas bajo el mismo nivel de alerta, el tráfico ilegal, la comercialización como mascota y la destrucción y fragmentación del hábitat natural representan las principales amenazas de su conservación.

Crédito Carlos Gianoli

Cumplen un rol vital en la regeneración de la selva. Por sus hábitos alimentarios y su manipulación del espacio resultan un dispersor eficiente de las semillas de las plantas de las que se alimenta y elimina a través de su materia fecal. En Argentina se distribuyen por selvas, bosques y sabanas húmedas de las provincias de Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones y Santa Fe. En el marco del programa de recuperación de especies, se trasladaron seis monos carayá al Refugio Güirá Oga de la Fundación Azara: los ejemplares habían ingresado para su rehabilitación como consecuencia de procedimientos de incautaciones y de tenencias de particulares.

Tapir sudamericano (Tapirus terrestris)

El tapir sudamericano es el mamífero terrestre más grande de la región.

Misiones, Chaco, Salta y Formosa declararon, en diferentes decretos y leyes regionales, al tapir sudamericano Monumento Natural Provincial: su tenencia, comercialización y caza está prohibida. Para los pueblos originarios, la especie recobra gran importancia cultural. Para su ambiente y las especies que habitan su ecosistema, el tapir desempeña una labor fundamental: sus hábitos alimenticios lo convierten en arquitecto del paisaje, ya que modelan la estructura del bosque secundario y dispersan gran variedad de semillas de especies vegetales a través de sus heces.

En la Argentina está considerado en “peligro de extinción” por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) y es una “especie amenazada” según el criterio firmado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. A nivel global, está categorizada como “vulnerable”. Sus mayores amenazas son la caza, la fragmentación y el deterioro del hábitat -ríos, bañados y lagunas- que en el territorio argentino -el límite austral de su distribución geográfica- disminuyó en un 50% en los último siglo. Fundación Temaikén desarrolló el Proyecto de Conservación del Tapir, cuyo objetivo primordial es contribuir a la conservación de la especie en áreas de alto valor en Chaco y Formosa, donde se obtuvieron 600 videos y 1.400 fotografías de cámaras trampa con el objeto de estimar la densidad poblacional del animal.

Cardenal Amarillo (Gubernatrix cristata)

Es un ave paseriforme que se habita bosques abiertos, sabanas, matorrales y estepas del centro de Argentina, y al sur de Brasil y Uruguay.

En Argentina y a nivel internacional, las poblaciones del característico ave de plumaje de color amarillo han sido calificadas bajo la categoría “especies en peligro de extinción”. La destrucción de su hábitat por la explotación maderera, la extensión de la frontera ganadera agrícola y la venta ilegal como ave de jaula por su canto y plumaje vistoso explican la alarmante situación de la especie. En pos de constituir una acción mancomunada para el rescate, rehabilitación y liberación de individuos afectados por distintas problemáticas, más campañas de concientización, investigación, censos, relevamientos y trabajo con la comunidad, organizaciones ambientalistas argentinas fundaron la “Alianza para la Conservación del Cardenal Amarillo”.

Pingüino de Magallanes (Speniscus magellanicus)

El cambio climático es una de las principales amenazas del Pingüino de Magallanes.

En Santa Cruz, veinte colonias de nidificación albergan cerca de 80 mil parejas reproductivas del icónico pingüino de Magallanes, una especie que según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) tiene un estado de conservación de “Casi Amenazada”. La especie ve comprometida su existencia por el cambio climático, su interacción con las pesquerías, la contaminación, el turismo no implementado y la expansión de sus predadores. La Fundación Temaikén, la Wildlife Conservation Society y la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, con el apoyo de Panamerican Energy, trabajan en la generación de conocimientos a través de relevamientos de campo para implementar acciones eficientes de conservación y protección.

Tiburones

Los tiburones que habitan las costas argentinas necesitaban un estudio de investigación integral que colabore para proteger la biodiversidad marina. El Centro Nacional Patagónico (CENPAT- CONICET), el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) y la Fundación Temaikén desarrollaron un proyecto común para generar conocimientos y analizar comportamientos del tiburón. Se enfocaron en el tiburón Moteado o Gatopardo (Notorhynchus cepedianus) -calificado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como especie con “datos insuficientes” (DD)- y en el Cazón (Galeorhinus galeus) -categorizado como especie vulnerable a nivel global-.