Thailand improvement to do business

Easier to do business under Thai military rule (En español al final del texto)

The World Bank’s new ‘Doing Business’ report shows Thailand climbed 20 places, one of the highest year on year improvements in the global survey’s history.

Thailand’s military regime may not have notched up any awards for furthering human rights or electoral democracy since seizing power in a 2014 coup, but it is winning a few battles on the business front.

In the World Bank’s annual ‘Doing Business’ report covering 190 countries released today, Thailand jumped to #26, up from #46 a year ago. It was one of the highest rises in a country’s ranking since the World Bank started compiling the multi-factor report 15 years ago.

“Thailand has made immense progress in doing business reform this past year, with strong government leadership at the highest levels,” said Ulrich Zachau, World Bank director for Thailand and Malaysia.

Thai Prime Minister Prayuth Chan-ocha, Deputy Prime Minister Somkid Jatusripitak and Finance Minister Apisak Tantivorawong have all been committed to pushing through reforms aimed at improving Thailand’s overall investment climate and will no doubt be pleased with the World Bank’s recognition.

“The government has made reform its top agenda and they have pushed reform into action,” said Thossaporn Srisamphan, secretary general of the Office of the Public Sector Development Commission (OPDC) tasked with studying and tackling obstacles to doing business in Thailand over the past three years.

In the latest Doing Business report, Thailand improved its performance in eight out of the ten areas monitored by the World Bank, which bases its rankings on survey results with the private sector. The eight areas of notable improvement included starting a business, access to electricity, registering property, access to credit, protecting minority shareholders, paying taxes, enforcing contracts and resolving insolvency.

The World Bank, however, noted that there was still plenty of room for improvements. For example, the time required to enforce contracts is 420 days in Thailand, while it is only 164 days in Singapore, the report noted.

Thailand did particularly well this year in terms of easing business startups by abolishing the need for a corporate stamp on all company share certificates, a time-consuming process, and by dropping a requirement that startups submit their employment regulations to the Labor Protection and Welfare Department before they can operate.

Such reforms have been difficult in the past because they required changing laws, usually a major challenge to Thailand’s past elected governments comprised of squabbling and horse-trading coalition partners.

“It would have been difficult under an elected government,” said Thai Deputy Finance Minister Kiatchai Sophastienphong. “To make reforms you need a good civil service but also commitment from the top. Under other governments the commitment might not be there.”

Along with pushing through reforms, another of Prayuth’s priorities has been tackling corruption, a well-entrenched practice in Thailand which is facilitated by myriad regulations and plenty of red tape. While many officials and politicians have been brought to book, critics claim graft-busting has only targeted the military’s political foes, not allies.

Transparency International, a global graft watchdog, notably downgraded Thailand on its global corruption perception ranking earlier this year.

The World Bank is understandably cautious about attributing economic achievements to political systems, a hot topic in Thailand which has been under military rule for more than three years with no date set yet for the next general election and a return to democracy.

“There is no correlation globally between the form of government, on the one hand, and progress of economic development on the other,” Zachau said.

Progress in the Doing Business ranking report boils down to strong leadership and competent administrators, he said.

“What happens is there is a strong commitment to reform from the people who hold the power to make changes, and underneath that power – either in consensual fashion, in open democratic fashion or in autocratic fashion – you need an executive entity that can make those changes happen. That’s what happens in all the countries at the top of the list.”

Thailand’s goal may not be so ambitious. Thossaporn said the country wants to become the second highest ranked country in the Association of Southeast Asian Nations (ASEAN) on the Doing Business list. In the 2018 list, Thailand was behind only Singapore (2) and Malaysia (24).

By Peter Janssen, Asian Times.

 

 

 

Es más fácil hacer negocios bajo el gobierno militar tailandés

El nuevo informe del Banco Mundial “Doing Business” muestra que Tailandia escaló 20 lugares, una de las mejoras anuales más altas en la historia de la encuesta mundial.

El régimen militar de Tailandia puede no haber ganado ningún premio por promover los derechos humanos o la democracia electoral desde que tomó el poder en un golpe de 2014, pero está ganando algunas batallas en el frente comercial.

En el informe anual ‘Doing Business’ del Banco Mundial, que cubre 190 países y se publicó hoy, Tailandia saltó al puesto 26, un aumento frente al número 46 del año pasado. Fue uno de los mayores aumentos en el ranking de un país desde que el Banco Mundial comenzó a compilar el informe de factores múltiples hace 15 años.

“Tailandia ha hecho un progreso inmenso al hacer reformas comerciales el año pasado, con un fuerte liderazgo del gobierno en los niveles más altos”, dijo Ulrich Zachau, director del Banco Mundial para Tailandia y Malasia.

El primer ministro tailandés, Prayuth Chan-ocha, el viceprimer ministro Somkid Jatusripitak y el ministro de Finanzas, Apisak Tantivorawong, se han comprometido a impulsar reformas encaminadas a mejorar el clima de inversión general de Tailandia y sin duda estarán satisfechos con el reconocimiento del Banco Mundial.

“El gobierno ha convertido la reforma en su principal agenda y ha llevado la reforma a la acción”, dijo Thossaporn Srisamphan, secretario general de la Oficina de la Comisión de Desarrollo del Sector Público (OPDC) encargada de estudiar y abordar los obstáculos para hacer negocios en Tailandia en el pasado tres años.

En el último informe de Doing Business, Tailandia mejoró su desempeño en ocho de las diez áreas monitoreadas por el Banco Mundial, que basa su clasificación en los resultados de la encuesta con el sector privado. Las ocho áreas de mejora notable incluyeron comenzar un negocio, tener acceso a la electricidad, registrar propiedades, acceder al crédito, proteger a los accionistas minoritarios, pagar impuestos, hacer cumplir los contratos y resolver la insolvencia.

El Banco Mundial, sin embargo, señaló que todavía había mucho espacio para mejoras. Por ejemplo, el tiempo requerido para hacer cumplir los contratos es de 420 días en Tailandia, mientras que solo es de 164 días en Singapur, señaló el informe.

Tailandia lo hizo particularmente bien este año en términos de facilitar nuevas empresas al abolir la necesidad de un sello corporativo en todos los certificados de acciones de la compañía, un proceso que consume mucho tiempo y eliminar el requisito de que las startups presenten sus regulaciones laborales al Departamento de Protección y Bienestar Laboral antes de que puedan operar.

Tales reformas han sido difíciles en el pasado porque requerían leyes cambiantes, por lo general un gran desafío para los gobiernos elegidos en el pasado de Tailandia, compuestos por peleas y socios de la coalición.

“Habría sido difícil bajo un gobierno electo”, dijo el viceministro de Finanzas tailandés, Kiatchai Sophastienphong. “Para hacer reformas necesita un buen servicio civil, pero también un compromiso desde la cima. Bajo otros gobiernos, el compromiso podría no estar allí “.

Además de impulsar las reformas, otra de las prioridades de Prayuth ha sido abordar la corrupción, una práctica arraigada en Tailandia que se ve facilitada por muchas regulaciones y una burocracia lenta.  Aunque los críticos afirman que la corrupción solo se ha enfocado en los enemigos políticos de los militares, y no en los aliados.

Transparency International, un organismo internacional de control de la corrupción, rebajó notablemente a Tailandia en su ranking mundial de percepción de la corrupción a principios de este año.

El Banco Mundial es comprensiblemente prudente a la hora de atribuir logros económicos a los sistemas políticos, un tema candente en Tailandia que ha estado bajo el dominio militar durante más de tres años sin una fecha establecida para las próximas elecciones generales y el retorno a la democracia.

“No existe una correlación global entre la forma de gobierno, por un lado, y el progreso del desarrollo económico, por el otro”, dijo Zachau.

El progreso en el informe de clasificación Doing Business se reduce a un liderazgo fuerte y administradores competentes, dijo.

“Lo que sucede es que hay un fuerte compromiso de reforma por parte de las personas que tienen el poder para hacer cambios, y por debajo de ese poder, ya sea de manera consensuada, abiertamente democrática o de manera autocrática, se necesita una entidad ejecutiva que pueda los cambios suceden Eso es lo que sucede en todos los países en la parte superior de la lista”.

El objetivo de Tailandia puede no ser tan ambicioso. Thossaporn dijo que el país quiere convertirse en el segundo país mejor clasificado de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en la lista Doing Business. En la lista de 2018, Tailandia estaría detrás solo de Singapur (2) y Malasia (24).