A new plan to protect the water around the Seychelles

In english (El texto en español puede leerse al final)

The archipelago nation will create one of the biggest marine reserves in the world.

THE Seychelles is an archipelago of 115 mostly tiny islands, whose collective area, at 460 sq km, is only about a third of London’s. But the country’s granite islands and coral atolls sit within an exclusive economic zone of 1.4m sq km. It is here, in the ocean, that conservationists are working on a new way for small countries to protect their marine environment.

The Seychelles’ economy relies on tourism and tuna. These depend on healthy seas. But paying for conservation is a challenge, says Didier Dogley, the environment minister. So last year the country struck a deal with The Nature Conservancy (TNC), an American NGO. It promised to protect 30% of its waters by 2020—half of this area will be off-limits to fishing. In return, TNC bought up $21.6m of debt owed by the Seychelles to the Paris Club of international creditors. It will allow the country to pay it back at a lower interest rate over a longer period.

Some of the money that the Seychelles saves on interest payments will go into a “climate adaptation trust”, which will hand out $280,000 a year. The first batches will go towards training fishermen to use more sea-friendly techniques, conducting research on fish populations and monitoring the new 400,000 sq km reserve, which will be among the largest in the world. A further $150,000 a year will go into an endowment that will continue to fund marine conservation in the future.

The complex deal took four years to thrash out. Still, not everyone is happy. Some fishermen worry that their favourite spots will become no-go zones. “The bone of contention is where these areas are going to be,” says Rebecca Loustau-Lalanne, an official in the Seychelles’ Blue Economy Department, which pursues sustainable ocean-based development.

The blue economy is a new idea, but like the green economy it is catching on. The World Bank is backing a planned $15m “blue bond” for the Seychelles, which will fund sustainable fisheries. TNC is planning its own blue bonds, which would underpin deals similar to the one it agreed with the Seychelles. “I can see doing a billion dollars of these deals in a decade,” says Rob Weary, TNC’s financial guru.

More will be needed. Schools of albacore, bigeye, skipjack and yellowfin tuna circulate widely in the western Indian Ocean. Sustainable fishing is a task for every country with a stake. Already Mauritius is looking to copy parts of the Seychelles deal. Madagascar, Mozambique, Tanzania and the Comoro Islands have also shown interest. “It would be good to get everybody on board,” says Mr Dogley.

Healthy seas mean more of the charismatic marine fauna that make the region so attractive to scuba-diving tourists. Debt relief for dolphins makes sense.

 

 

En español:

Un nuevo plan para proteger el agua alrededor de Seychelles

Se creará una de las mayores reservas marinas del mundo. Seychelles es un archipiélago de 115 islas en su mayoría pequeñas, cuya área colectiva es de 460 kilómetros cuadrados. Pero las islas de granito y los atolones de coral del país se encuentran dentro de una zona económica exclusiva de 1,4 millones de kilómetros cuadrados. Es aquí, en el océano, donde los conservacionistas están trabajando en una nueva forma para que los países pequeños protejan su medio marino.

La economía de Seychelles se basa en el turismo y el atún. Estos dependen de mares saludables. Pero pagar por la conservación es un desafío, dice Didier Dogley, el ministro de medio ambiente. El año pasado, el país llegó a un acuerdo con The Nature Conservancy (TNC), una ONG estadounidense. Prometió proteger el 30% de sus aguas para 2020: la mitad de esta área estará fuera de los límites de la pesca. A cambio, TNC compró U$ 21.6 millones de deuda adeudada por las Seychelles al Club de París de acreedores internacionales. Permitirá que el país lo reembolse a una tasa de interés más baja durante un período más largo.

Parte del dinero que las Seychelles ahorran en los pagos de intereses entrará en un “fideicomiso de adaptación al clima”, que entregará  U$ 280,000 al año. Los primeros lotes se destinarán a capacitar a los pescadores para que utilicen técnicas más amigables con el mar, realizar investigaciones sobre poblaciones de peces y monitorear la nueva reserva de 400.000 km2, que estará entre las más grandes del mundo. Un adicional de U$ 150,000 al año se destinará a una dotación que continuará financiando la conservación marina en el futuro.

El complejo acuerdo tardó cuatro años en agitarse. Sin embargo, no todos son felices. Algunos pescadores se preocupan de que sus lugares preferidos se conviertan en zonas prohibidas. “El eje de la disputa es dónde van a estar estas áreas”, dice Rebecca Loustau-Lalanne, un funcionario del Departamento de Economía Azul de Seychelles, que busca un desarrollo sustentable basado en el océano.

La economía azul es una idea nueva, pero al igual que la economía verde, está ganando terreno. El Banco Mundial respalda un “bono azul” planificado de $ 15 millones para Seychelles, que financiará la pesca sostenible. TNC está planificando sus propios bonos azules, que respaldarían acuerdos similares a los acordados con Seychelles. “Puedo ver hacer mil millones de dólares de estos negocios en una década”, dice Rob Weary, gurú financiero de TNC.

Se necesitará más. Las escuelas de atún blanco, patudo, barrilete y rabil circulan ampliamente en el océano Índico occidental. La pesca sostenible es una tarea para todos los países con una participación.

Mauritius ya está buscando copiar partes del acuerdo de Seychelles. Madagascar, Mozambique, Tanzania y las Islas Comoras también han mostrado interés. “Sería bueno tener a todos a bordo”, dice el Sr. Dogley.

Los mares saludables significan más de la fauna marina carismática que hace que la región sea tan atractiva para los turistas que bucean o hacen snorkel.  El alivio de la deuda  para favorecer a los delfines tiene sentido desde el punto de vista del ecoturismo.