Los beneficios de la levadura de cerveza

Está recomendada durante el embarazo, la lactancia, para niños, adolescentes, deportistas y adultos mayores; su consumo aporta muy pocas calorías pero tiene un gran valor alimenticio

Suelen confundirla con la levadura utilizada para hacer crecer el pan o los bollos para pizza. Otros, en cambio, la confunden con la que se emplea para elaborar la refrescante cerveza que se bebe bien fría. Pero esta levadura es distinta. Es cultivada exclusivamente con el fin de ser utilizada como suplemento nutricional.

Constituida por un hongo, conocido con el nombre de Saccharomyces Cerevisiae, la levadura de cerveza es considerada el cultivo más antiguo realizado por el hombre que da nacimiento a la biotecnología y tiene gran importancia por su valor alimenticio.

“La levadura de cerveza en polvo posee una excelente calidad de nutrientes y es una fuente natural de hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, minerales y abundancia del complejo vitamínico B”, dice Ivana Villa, licenciada en nutrición.

Se sabe que las proteínas son necesarias para la construcción y regeneración de nuestro organismo. Al ser la levadura de cerveza, una fuente importante de este nutriente, asegurará la obtención de piel, uñas y cabello más saludable. Además, contiene aminoácidos esenciales -aquellos que el organismo no los puede producir- tales como el triptófano y lisina, encargados de la vitalidad, la fuerza y el vigor corporal.

 

Entre los minerales importantes que contiene se encuentran:

Cromo: cumple un rol fundamental en la regulación de las glucemias en caso de personas con Diabetes.

Selenio: es un antioxidante por excelencia, lo que significa que desacelera el envejecimiento prematuro.

Zinc: tiene importantes funciones en el cuidado de la piel, cabello y uñas, y un rol destacado en la fertilidad.

Fósforo: vinculado con un buen funcionamiento cerebral, formación de músculos y huesos. Es primordial en etapas de crecimiento y en recuperación de fatiga muscular.

Magnesio: es indicado para el cuidado del corazón, huesos, fibromialgias y estrés.

 

¿Cómo consumirla?

Se puede combinar con leches, licuados, yogures, cremas, azúcar, cereales, jugos de frutas, infusiones, verduras deshidratadas en polvo, sopas, pastas, ensaladas, carnes picadas y salsas. También puede incorporarse en alimentos para niños y como espesantes.

Cabe destacar que su consumo aporta muy pocas calorías, por lo que no ayuda al incremento de peso.

Para grandes y chicos

Es recomendada durante el embarazo, la lactancia, durante la infancia, en la adolescencia, en deportistas y los adultos mayores.

También se sugiere su indicación como antioxidante natural, en pacientes desnutridos o con falta de apetito (en pacientes oncológicos, quemados, anémicos y quienes atraviesan un posoperatorio).

Por último, pero no menos importante, esta se puede conseguir en farmacias y dietéticas. Si bien no tiene contraindicaciones por ser natural, siempre es necesario consultar previamente con el médico o farmacéutico.