Argentina y el Rediseño de su Política Exterior

Por Bernardo J. Dall `Ongaro

Lic. Relaciones Internacionales (USAL, Argentina)

Cambios en el sistema de alianzas a nivel global y sus implicancias. ¿El resurgimiento del terrorismo internacional como amenaza para el país?

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En los últimos tres meses, a partir de una serie de indicadores, y con  la visita del actual Presidente norteamericano a nuestro país a la cabeza, podemos percibir que la Argentina está realizando cambios en materia de política exterior. Se percibe un giro en la política exterior del país que, en parte y a mi criterio, responde a un cambio en el sistema de alianzas a nivel global.

La conferencia de prensa de Barack Obama y Mauricio Macri del día 23/3/2016  dejó en claro que los puntos de contacto entre las agendas de política exterior del nuevo gobierno argentino y el norteamericano no son escasos. La cooperación se plasmará en una multiplicidad de áreas temáticas: ciencia, tecnología, educación (a partir de becas de intercambio), inversiones, comercio, seguridad, lucha contra el narcotráfico, el lavado de dinero y el terrorismo internacional.[1]

Es en este último punto sobre el cual focalizaremos nuestra atención en el presente artículo: la lucha contra el terrorismo internacional y sus implicancias para la Argentina.  Los Jefes de Estado de ambos países ya han expresado explícitamente que será un área de cooperación en la agenda bilateral. En este sentido, ¿De qué manera se verá plasmada semejante cooperación?  ¿Qué papel jugará en la agenda de política exterior de la nueva administración argentina la lucha contra el terrorismo internacional islámico?, siendo un tema prioritario en la agenda de política exterior norteamericana y teniendo en cuenta el cambio en el sistema de alianzas a nivel global que se deja entrever. ¿Qué rol tendrá la Argentina en la lucha global contra el terrorismo internacional? ¿Será un tema prioritario o secundario para administración de Mauricio Macri?

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La respuesta a esta última serie de preguntas que se disparan más arriba nos lleva a crear un nuevo interrogante respecto de si la Argentina podría llegar a convertirse en un nuevo blanco del terrorismo internacional islámico. Esto último, en función de dos grandes cuestiones:

Por un lado,  y como mencionamos en artículos anteriores, el sistemático intervencionismo occidental en Medio Oriente aparece como una variable decisiva a la hora de realizar un análisis sobre los tradicionales blancos del terrorismo internacional islámico. Una rápida observación de los países que han sido víctimas del mismo en los últimos años (Estados Unidos, Francia, Rusia e Israel, entre otros) nos permite fácilmente identificar un elemento que poseen en común en materia de política exterior: todos ellos han sido países que han intervenido directamente en los asuntos internos de la región islámica. Asimismo, cabe destacar que no sólo el terrorismo internacional islámico ha accionado contra estas potencias intervencionistas, sino también contra aquellos países aliados de las mismas que han colaborado en el proceso de intervención en el mundo islámico. Los actos terroristas son entendidos como una respuesta a las políticas exteriores de estos países hacia la región islámica, las cuales amenazan en forma directa la comunidad islámica o Umma.

Por otro lado, utilizamos la historia argentina como instrumento de análisis. Concretamente, destacamos los dos grandes antecedentes históricos que posee la Argentina como víctima del terrorismo internacional, embajada de Israel (1992) y AMIA (1994).

Ambos acontecimientos tuvieron lugar en un contexto de “Relaciones Carnales” entre ambos Estados, lo cual implicó alineamiento con Occidente y fuerte cooperación por parte de la administración de Carlos S. Menem para con Estados Unidos en materia de lucha contra terrorismo internacional. En este contexto, destacamos la posición y participación por parte de Argentina en la Guerra del Golfo y la consecuente crisis entre Estados Unidos e Irak en la década de los noventa.

Con respecto a la participación de nuestro país en la Guerra del Golfo, la cooperación para con Estados Unidos se vio plasmada, entre otras cosas, en el envío de tropas a la región. Si bien en un principio Argentina se mostró renuente a participar de la misma, tras el envío de dos cartas al Presidente C.S. Menem (la de George Bush y la de Hosni Mubarak), Argentina terminó adhiriendo a la posición norteamericana, partidaria del envío de tropas aún sin la aprobación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El entonces Presidente argentino señaló que su gobierno enviaría tropas al Golfo Pérsico sin ningún tipo de consulta si el objetivo perseguido era consolidar la paz. Argentina adhiere al discurso Amigo-Enemigo/Bien-Mal  que predica Estados Unidos a nivel global. En esta guerra contra el mal, no existe la neutralidad.

Con respecto a la posición argentina en el inicio de la consecuente crisis entre Estados Unidos e Irak hacia principios de 1993, la administración de C.S Menem renovó su apoyo a Washington. El 13 de Enero de 1993, poco tiempo después de que aviones norteamericanos, ingleses y franceses liderados por Estados Unidos bombardearan territorio iraquí, el entonces Presidente argentino sostuvo que “Argentina está totalmente de acuerdo con la actitud adoptada por las Naciones Unidas” respecto del régimen iraquí de Saddam Hussein. Asimismo, en este contexto, consultado por un periodista sobre si la Argentina va a colaborar (como lo hizo  en la Guerra del Golfo) con naves o equipamiento logístico, Menem respondió: “por supuesto, si se requiere esa colaboración, ahí va a estar la Argentina”. El mismo 13 de enero, la cancillería argentina emitió un comunicado que ratificaba el apoyo del gobierno argentino a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y a las acciones que en su consecuencia adopten los países miembros de la coalición para obtener el respeto a los derechos humanos y los principios consagrados en la carta de la UN.[2]

A modo de conclusión y uniendo cabos, la pregunta concreta que se nos dispara es: Teniendo en cuenta el modo de operar del terrorismo internacional islámico, los antecedentes históricos de la Argentina esta temática y la manifestación explícita de la nueva administración en cooperar bilateral y multilateralmente en la lucha contra el mismo, ¿podría nuestro país convertirse nuevamente en blanco del terrorismo internacional islámico?

 

 

[1]  Ver: Conferencia de prensa Mauricio Macri y Barack Obama. 23/4/2016. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=gMgC4xhmlsc

[2] Ver: Escudé, Carlos; “Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina”; Tomo XV “Las relaciones carnales: Los vínculos políticos con las grandes potencias, 1989-2000”; Pág. 31-32.