Culminó la 20° edición del São Paulo Fashion Week

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Brasil dio cátedra de moda con la celebración de las dos décadas de su Semana de la Moda y tomó la delantera como capital de la industria en América Latina. San Pablo Fashion Week cumplió con éxito su edición número 20 y se consagró este año como gran sede latinoamericana de la moda. Para este aniversario, la Semana de la Moda volvió a su sede original, el pabellón Ciccillo Matarazzo, ubicado en el Parque Ibirapuera, icónico edificio diseñado por el arquitecto Oscar Niemeyer, que aloja desde 1957 a la Bienal Internacional de Arte de esa ciudad, una de las exposiciones más importantes del mundo.

 

En ese marco insuperable se lanzó el encuentro de moda el 19 de octubre pasado y bajó su telón el viernes 23 con un balance más que positivo: 120 mil personas se acercaron a los desfiles y participaron de las diversas actividades que propuso la SPFW, que no solo puso el foco en las pasarelas sino también en la oportunidad de un intercambio de experiencias, tendencias e ideas que reivindica la importancia del networking para la industria fashion.

Giuliana Romanno SPFW- Inverno 2016 foto: Marcelo Soubhia /FOTOSITE

Giuliana Romanno
SPFW- Inverno 2016
foto: Marcelo Soubhia /FOTOSITE

 

 

Para esta edición especialísima, se montaron tres exposiciones que relataban la historia de la SPFW: “Do Princípio ao Início”, un recorrido en imágenes por estos 20 años, “Cenário dos Sonhos” (“Escenario de los sueños”), que rescataba el trabajo de José Marton, creador de los espacios más destacados dentro de la SPFW, lounges y escenografías, y “Fazendo a Cabeça” (“Haciendo la cabeza”), una exposición de 40 fascinators de lujo creados por el diseñador Davi Ramos.

 

Pero además de un motivo para celebrar, estos 20 años fueron una ocasión para que las firmas de lujo más importantes de Brasil expusieran sus mejores creaciones. Estar en esta edición de la SPFW se convirtió en una meta impostergable para las marcas. Durante los cinco días que duró la fiesta, las celebrities locales desfilaron por los diez lounges exclusivos que se instalaron en el pabellón, hubo shows en vivo, food trucks, salas de tatuajes, pantallas gigantes para que nadie se perdiera los desfiles, y mucho, mucho coolhunting.

 

Alexandre Herchcovitch, es uno de los siete diseñadores que está presente desde la primera edición del SPFW (los otros son Ellus, Lino Villaventura, Reinaldo Lourenço, Gloria Coelho e Iódice). Fue con un fetichismo boudoir que Alexandre Herchcovitch abrió el SPFW. Las camisolas dieron inicio al desfile y las transparencias se apoderaron de la segunda mitad, comprobando que la tendencia intimatewear sigue ganando presencia.

 

Ronaldo Fraga presentó una colección que se apropia del amor como tema, transformando el símbolo del corazón en estampas y aplicaciones que dieron vida a looks diáfanos y a producciones artesanales muy ricas; en un desfile poético, súper delicado y con un juego de géneros muy interesante.

 

Oskar Metsavath celebró la vuelta de Osklen a las pasarelas de la Bienal con un desfile que vuelve a la Grecia Antigua y revive el Olimpo deportivo. En este desfile, Osklen reivindicó la bandera que lo hizo famoso: el juego de códigos, donde los puntos chanelados y el algodón ganan vestimentas sofisticadas, y el jersey, las panas y los terciopelos mojados son tratados como ropa deportiva.