El Papa Francisco, primer pontífice en hablar en el Capitolio de los EEUU

En la primera visita de un Sumo Pontífice al Congreso norteamericano, expresó sus puntos de vista sobre temas muy sensibles: el extremismo religioso, los inmigrantes, la pena de muerte y Cuba, entre otros.
El papa Francisco arribó al Capitolio las 9:15, hora local, en el automóvil Fiat que utiliza para desplazarse por Washington. En el edificio del parlamento norteamericano fue recibido por el jefe de la Cámara baja, John Boehner, del partido Republicano. Tras una breve recepción en la que se reunió con legisladores y funcionarios del clero local, se dirigió al pleno de la asamblea para dar su esperado discurso.

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El peso político de Francisco en EEUU
Antes de las declaraciones de Francisco, legisladores de ambos partidos se han esforzado por buscar una ventaja política desde sus posturas. Los demócratas se han lanzado con especial entrega a señalar el apoyo del Papa para que se reformen las leyes migratorias y en la lucha contra el cambio climático y la desigualdad de ingresos. Un representante republicano anunció sus planes de boicotear el discurso por la postura activista de Francisco sobre el cambio climático, que el Pontífice subrayó el miércoles en un acto con el presidente, Barack Obama.

Pero Boehner, republicano y ex monaguillo y que invitó sin éxito a los dos pontífices anteriores a hablar ante el Capitolio, ha restado importancia al temor de que Francisco, comprometido a nivel político, agite las controversias del momento en la cámara.

“El Papa trasciende de todo esto”, dijo Boehner. “Se dirige a nuestro mejor lado y nos devuelve a nuestras obligaciones cotidianas. Lo mejor que podemos hacer todos es escuchar, abrir nuestros corazones a su mensaje y reflexionar sobre su ejemplo”.

Francisco se mantuvo al margen de estas polémicas, aunque su opinión sobre el aborto podría reforzar a los republicanos en sus esfuerzos contra Planned Parenthood. Y en cuanto a los miembros del Congreso, su visita podría ser apenas un breve respiro en su guerra partisana que ofrezca momentos de solemnidad y pompa poco habitual, pero sin cambiar de forma fundamental el ritmo del sistema político estadounidense.

“Confío en ofrecer palabras de aliento a aquellos llamados a guiar el futuro político de la nación fieles a sus principios fundacionales”, dijo el Papa.

 

La tierra de la libertad
Francisco saludo con un mensaje claro sobre qué piensa de los Estados Unidos: “Estoy en la tierra de los libres y en el hogar de los valientes”. La afirmación generó la primera gran ovación del pleno.

 

La lucha contra el extremismo
Luego llamó a evitar acercarse a los extremismos con dos declaraciones sinceras y fuertes. En la primera, reconoció que “ninguna religión es inmune al extremismo ideológico”. . Esto significa que debemos estar particularmente atentos a toda forma de fundamentalismo, tanto religioso como de otro tipo”
Asimismo, advirtió sobre el peligro de combatir esos extremismos con más odio: “Imitar el odio y la violencia de los tiranos y los asesinos es la mejor manera de tomar su lugar”. Esto es algo que ustedes, como pueblo, rechazan. La nuestra debe ser una respuesta de esperanza y de sanación, de paz y de justicia”.
“Combatir la violencia perpetrada bajo el nombre de una religión, una ideología, o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas, de las personas requiere un delicado equilibrio en el que tenemos que trabajar”.

 

Los inmigrantes
“Les hablo como hijo de inmigrantes. La gente de este continente no le tememos a los extranjeros porque nosotros alguna vez fuimos extranjeros”.

“La marcha que Luther King encabezó como parte de su campaña de cumplir su sueño de plenos derechos de civiles y políticos afroestadounidenses continúa inspirándonos. Estoy feliz de que Estados Unidos continúe siendo para muchos una tierra de sueños”

“Nuestro mundo está enfrentando una crisis de refugiados de proporciones tales que no se veía desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. No debemos dejarnos asustar de su número, más bien verlos como personas, mirando sus rostros y escuchando sus historias, intentando responder lo mejor que podemos a sus situaciones. Recordemos la regla de oro: haz a los otros lo que quisieras que los otros te hicieran a ti”.

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Jóvenes y familia
“En especial quiero llamar la atención a los miembros de las familias que son los más vulnerables: los jóvenes. Muchos parecen desorientados y no tienen un blanco, atrapados en un laberinto de violencia, abuso y desesperación. Sus problemas son nuestros problemas. No podemos evitarlos. Tenemos que enfrentarlos juntos, hablar con ellos”.

“Vivimos en una cultura que presiona a los jóvenes a no armar a una familia, se los convence de que no la inicien. No puedo ocultar mi preocupación por la familia, que está siendo amenazada como nunca antes”.

 

Pena de muerte y pobreza
También pidió abolir la pena de muerte, ya que en su consideración, “cada vida es sagrada”. Reclamó que se mantenga viva “la meta de rehabilitación” para aquellos que están en las prisiones.

Cuando recordó la misión religiosa de Dorothy Day, pidió librar “constantemente la lucha contra la pobreza y el hambre”. El Papa relacionó esto con la tarea de las empresas: “Parte de esta lucha (contra la pobreza) es crear y distribuir la riqueza”.

 

Medio ambiente y riqueza
Les reclamó también cuidar el medio ambiente y crear empleo “como parte de su servicio al bien común, un bien común que incluye cuidar la Tierra (…). Tenemos que esforzarnos en evitar los efectos más graves del deterioro ambiental causado por la actividad humana”.

Tráfico de armas
Francisco atacó duramente el comercio de armas, con la pura ambición de ganar dinero: “Es nuestro deber detenerlo”, sentenció. Fue otra de las ovaciones cerradas que el Congreso le dedicó.

“Este año marca el 150 aniversario del asesinato del presidente Abraham Lincoln, el guardián de la libertad”, manifestó Francisco sobre quien fue presidente norteamericano entre los años 1861 y 1865. La ovación fue completa: tanto congresistas republicanos como demócratas se pusieron de pie para aplaudirlo.

Fue allí cuando recordó que este 2015 también eran años de otros “grandes norteamericanos”, tales como King, Day y Merton.

En un momento de su discurso, en inglés y con un tono sereno y pausado, se refirió al “activismo social” de Day. “En estos tiempos, donde lo social importa tanto, no puedo dejar de mencionar a la Sierva de Dios Dorothy Day”, a quien calificó como un “ejemplo”. También manifestó que era un sinónimo de “justicia social y dignidad de las personas”.

Day fue una reconocida periodista y activista católica de izquierda que fue conocida por sus campañas por la justicia social y la pobreza. Junto con Peter Maurin fundó el Movimiento del Trabajador Católico en 1933. Murió en 1980, en Nueva York. Y fue Juan Pablo II quien inició su proceso de canonización.

Sobre Luther King, líder norteamericano de los 60 contra la discriminación de los afroamericanos, el papa Francisco manifestó que era un ejemplo de “libertad en pluralidad” y de “inclusión”. Su mención no fue al azar. Este año, en los Estados Unidos se produjeron decenas de manifestaciones raciales con desmanes en diferentes condados norteamericanos. “Los Estados Unidos siguen siendo para muchos tierras de sueños”. Por último, se refirió al monje trapense, poeta e intelectual Merton, de quien resaltó su “capacidad de diálogo”.

 

El papa Francisco visitó un hogar para los sin techo en Washington
“No encontramos ningún tipo de justificación para aceptar la falta de alojamiento; son situaciones injustas, pero sabemos que Dios está sufriéndolas con nosotros”, dijo el en español, junto a un traductor, en el centro caritativo de la parroquia de St. Patrick.

Después de un discurso en inglés de casi una hora ante el Congreso de Estados Unidos, con un fuerte contenido político, el pontífice salió al balcón del Capitolio a saludar, en español, a las decenas de miles de fieles que lo esperaban e inmediatamente después se dirigió al centro caritativo de la parroquia de St. Patrick, donde sostuvo un encuentro con personas sin techo.

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“Son preguntas que nos hará bien hacernos a todos: ¿Por qué estos hermanos nuestros están sin hogar, por qué estos hermanos nuestros no tienen un techo?”, se preguntó en español, acompañado por un traductor.

“No encontramos ningún tipo de justificación social, moral o del tipo que fuese para aceptar la falta de alojamiento. Son situaciones injustas, pero sabemos que Dios está sufriéndolas con nosotros, está viviéndolas a nuestro lado. No nos deja solos”, agregó.

Francisco recordó que también el hijo de Dios sufrió lo mismo. “Entró en este mundo como uno que no tiene casa. El hijo de Dios supo lo que es comenzar la vida sin un techo”, comparó el Papa.

El pontífice aseguró que la oración es uno de los modos más eficaces de ayuda justo antes de invitar a los presentes a rezar un Padre Nuestro.

“En la oración, no hay ricos o pobres, hay hijos y hermanos. En la oración no hay personas de primera o de segunda, hay fraternidad”, dijo. “Qué bien nos hace rezar juntos, qué bien nos hace encontrarnos en ese espacio donde nos miramos como hermanos y nos reconocemos los unos necesitados del apoyo de los otros”, dijo antes de bendecir a los presentes. Luego iba a almorzar con algunos de ellos.