El “parto humanizado”, cada vez más realizado por las mujeres latinas

embarazada

A medida que va avanzando el embarazo, las mujeres nos encontramos con varias opiniones referentes  a lo que se llama “parto respetado o humanizado”. Pero, ¿qué es y cómo hacemos para tener un parto respetado?

¿QUÉ ES EL PARTO RESPETADO O HUMANIZADO?

No todo el mundo conoce el término ni los derechos que tenemos como madres o como familia en el momento del parto. Según Amelia Mussini, “un parto respetado es aquel en cuya atención se da una sabia combinación entre las necesidades de la mujer, su pareja, del bebé por nacer y las condiciones de seguridad obstétrica, que previene y cuida el buen desarrollo del proceso de nacimiento”. Es decir, tiene que ser un proceso que respete los deseos y necesidades de cada uno y en el que tengamos la posibilidad de elegir y acceder a toda la información que consideremos útil en el momento de dar a luz.

Es de suma importancia que paso a paso, se le consulten todas las decisiones a la madre. Porque cuando se habla del tema, se habla de generar un espacio familiar donde la mamá y su bebé sean los protagonistas, como asegura Sofía Duwavran. “Que la mamá sea protagonista de su parto significa que ella también sea partícipe de las decisiones que se van tomando en el momento del nacimiento del bebé”, explica Sofía, “Ser protagonistas significa que si dudás de tu equipo puedas cambiar, que si no te gusta lo que te dicen o hacen puedas frenar y dar tu opinión, preguntar, sacarte la duda. No importa si el parto es con intervención o sin pero siempre que sea con el consentimiento de los papas”. Además asegura que es importante saber que siempre hay tiempo, que nunca es tarde para preguntar, para informarse, o incluso para cambiar de equipo médico si el que nos acompaña hasta el momento nos hace ruido por alguna razón. “Es cuando no tenemos el apoyo de nuestro equipo médico que llegamos a partos no respetados”, concluye.

Decisiones tan importantes como la de recibir la peridural o la de inducir un parto son las que debemos estar atentas para tomar y no dejar que tomen por nosotras. Sin embargo, como resalta Amelia Mussini, se tiene que dar esa “sabia combinación” entre lo que nosotras queremos con lo que los médicos nos recomienden. Hay que saber aceptar las sugerencias de los expertos siempre y cuando no nos incomoden o vayan contra nuestros instintos más primarios. Es decir, no hay que olvidarse de que los avances en la medicina también son un beneficio que hay que saber aprovechar y, si elegimos bien a nuestro equipo médico, lo mejor es confiar y no estar dudando a cada paso.

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EL ENTORNO IDEAL Y EL ROL DE LOS ACOMPAÑANTES

Sofía Duwavran, que se dedica a la preparación psicofísica de embarazadas, siempre les insiste a sus alumnas para que tomen decisiones en cuanto al entorno que quieren para su parto y a las personas que van a estar presentes: “Un parto respetado implica un ambiente propicio para que la mamá pueda parir con tranquilidad. Por eso es importante un entorno sereno, hacer la mayor parte del trabajo de parto en casa, donde no hay interrupciones, donde la mamá se puede conectar con su cuerpo y con su bebé. Una vez que llegan al sanatorio, lo ideal es un espacio en donde la mamá se sienta como en casa, que se sienta segura, contenida, interrumpiendo su trabajo de parto solo para lo indispensable.” Incluso, como afirma Amelia Mussini, “lo mejor es que la madre que está en trabajo de parto pueda elegir desde la posición que le resulta más cómoda para dar a luz, hasta la música que quiere escuchar (si es que la necesita). Todo esto va abriendo la posibilidad de que la pareja o acompañante de cada mujer pueda también expresarse con la libertad necesaria y brinde toda la contención y apoyo según va surgiendo en cada momento”. Ambas expertas coinciden en que es importante que el papá (o quien la madre elija) acompañe a la embarazada en todo momento (siempre y cuando sea lo que ella quiera).

“La pareja actúa de sostén y para esto necesita el también estar tranquilo, si se ponen ansiosos o nerviosos es mejor salir un rato, despejarse y volver calmados para contagiarle esto a la mamá”, explica Sofía Duwavran, “El nacimiento de un bebé es un trabajo en equipo, se pone en juego lo físico, lo emocional. Para que esto se dé, la mamá necesita ser sostenida por un acompañante que sepa responder a sus necesidades, desde masajes, caricias y palabras de aliento, hasta ayuda para guiar sus respiraciones”. Todo esto sirve para que el dolor de las contracciones se mitigue. Si nuestro acompañante tiene en claro todas estas cosas que nos pueden servir, será de gran ayuda para que nos las recuerde en momentos de dolor o tensión.

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QUÉ RECURSOS FÍSICOS NOS PUEDEN AYUDAR EN EL MOMENTO DEL PARTO

Es importante que todas las mamás sepamos que es casi imposible parir sin dolor pero sí hay muchos recursos que nos pueden ayudar a que el dolor se atenúe. “Lo más importante es escuchar al cuerpo, éste siempre nos va a decir lo que necesita y si nos amigamos con las contracciones y las tomamos como ‘aliadas’, porque son las que provocan que nuestro bebé pueda nacer, entonces el trabajo de parto y el parto se hace más fácil”, explica Sofía Duwavran. Es fundamental intentar que el cuerpo este relajado y tranquilo. Para esto hay que tratar de usar todos los recursos que hayamos aprendido en cursos de preparto, yoga o cualquier clase que podamos haber tenido. Y también tener en cuenta nuestro instinto en el momento y hacer lo que al cuerpo le surja. “Cada contracción se vive diferente por eso vamos a ir necesitando distintas herramientas que nos ayuden a transitar esa contracción. Puede ser desde un masaje, un baño de agua tibia (a temperatura del cuerpo), caminar, respirar, liberar la voz, escuchar alguna música que nos relaje, bailar, cantar. Respetando lo que el cuerpo nos va pidiendo y entre contracción y contracción descansar para recuperar energía. Siempre va a ser mejor transitar este trabajo de parto en movimiento que acostadas en la cama, pero en caso de tener que estar en reposo, intentemos al menos no estar en posición horizontal; incorporarse, ponerse de costado o adoptar alguna postura que nos ayude a aliviar el dolor “, recomienda Sofía.

En cuanto a las posiciones durante el trabajo de parto, para Amelia Mussini “cada mujer va reconociendo cuáles son las posiciones en las que su cuerpo se acomoda mejor a las sensaciones de cada período de su parto. En general, durante el proceso de dilatación se adoptan posiciones verticales, haciendo balanceos, ‘cuatro patas’ con apoyo en la cama, o donde sea más cómodo o el lugar lo permita, también cuclillas, que favorecen la elasticidad de la pelvis y del periné y por lo tanto, el descenso de la cabecita del bebe”, asegura Mussini y agrega: “Desde ACUNA, cada vez estamos logrando brindar más conciencia de que no es conveniente acostar a las mujeres durante el período expulsivo, porque al estar el peso del cuerpo sobre el sacro (una de las últimas vértebras) este no puede hacer un movimiento tan importante como lo es la nutación del sacro, que mejora el descenso del bebé”.

Otro recurso muy útil en el momento de parir son las visualizaciones. Amelia Mussini asegura que “se pueden hacer trabajos de visualización para ayudar a favorecer la salida del bebé. Son muy útiles y se aprenden en clases de preparto o preparación para el embarazo. Es un meterse hacia adentro y percibir cómo va saliendo el bebé, imaginando absolutamente todo, cada instante”.

Sofía Duwavran está de acuerdo con esta teoría y cuenta: “A mis alumnas siempre les digo que en el momento del parto se conecten con la palabra abrir: abrir los codos, abrir las piernas, abrir los ojos para no dejar la fuerza en los hombros y cuello, mandar la fuerza hacia abajo y siempre escucharse dejando también que la naturaleza actúe”.

Las mujeres ponemos muchísimo de nosotras mismas en cada embarazo: lo físico, lo emocional, lo mental. Y llegado el momento clave del parto lo más importante es favorecer la conexión de la mamá con el nacimiento del bebé. Por eso, en definitiva, es tan fundamental que se respeten las necesidades de la mamá, que se sienta con la satisfacción de que hizo todo lo que estaba en sus manos para hacer de ese nacimiento el mejor parto que podía tener. Después, según lo que crea cada una, la suerte, el destino, el bebé o Dios, dirán cómo resulta todo. Pero hay que respetar a cada mamá en todo sentido y acompañar de la mejor manera posible ese momento tan especial y perfecto que se da cuando nace un bebé.

 

Expertas consultadas:

Amelia Mussini, Obstétrica, Lic. en Psicología y coordinadora de ACUNA. Además, es la autora del libro Parto, miedo y dolor.

Sofía Duwavran, Psicóloga y Preparadora Psicofísica Prenatal, creadora de Tauret.