De las protestas en Brasil

Durante este mes se han producido protestas a favor y en contra del Gobierno de Dilma Rousseff en las principales ciudades Brasileñas, las causas son múltiples e involucran a diversos actores sociales y económicos. Toda vez que se analiza un hecho social y política se debe estudiar el contexto en que se da y como fue el proceso que lo generó.

En este caso, ocurre que la población está cansada de escuchar casos de corrupción relacionados a la mayoría de los políticos más importantes del País, siendo el Partido dos Trabalhadores (PT) el más atacado por su responsabilidad de Gobierno.

Después de la ajustada victoria electoral de Dilma el año pasado, el Gobierno ha dado a lugar a presiones de los grupos económicos y los medios de comunicación que funcionan como una herramienta de estos grupos para formar la opinión pública según lo que a ellos les convenga. En función de ello, ha nombrado de Ministro de Economía a un economista conservador, tal como el “mercado” le exigía.

Cómo era de esperar, las medidas que se impulsaron en estos meses de la nueva Gestión de Gobierno, son recesivas, anti cíclicas, y profundizan la crisis económica en los sectores productivos, y las clases bajas y medias, dando más lucros a los sectores especulativos concentrados y relacionados con los grupos multinacionales, que se benefician con la suba abrupta del dólar a nivel local.

El ajuste del Estado significa menos dinero circulando en el sistema, además de desatención de necesidades sociales. La inflación de los precios de los productos, servicios y hasta de la gasolina (pese a que el precio del petróleo no para de bajar desde hace meses), impacta directamente en el consumo de la población. Cae la demanda por falta de efectivo, pero también por la sensación de crisis y de incertidumbre, que se baja desde los Medios de Comunicación y moldean el pensamiento generalizado de las personas.

Al caer la demanda de bienes y servicios, la curva de oferta productiva tiene que bajar para no perder rentabilidad, lo que lleva a que las empresas hagan ajustes, echando personal, produciendo menos y adquiriendo menos insumos también. Por lógica, las ventas caen y los precios suben porque los insumos e impuestos han subido paralelamente, esta regla macroeconómica genera desconcierto y bronca contra el Gobierno.

Pero el descontento comienza no ahora, sino desde hace un año, con las protestas masivas que se produjeron antes del Mundial de fútbol. La decepción deportiva que produjo la eliminación del equipo local por la mayor goleada recibida en un partido de semifinal, ayudo a profundizar la visión negativa del Gobierno y del País en general, por relacionar al fútbol como termómetro de lo que es el País, en este sentido se hicieron declaraciones de deportistas, personalidades famosas, remarcando la falta de seriedad de la selección Brasileña frente a la preparación previa, la falta de compromiso y de planificación. Estas características afectaron a la imagen de la presidenta y la llevaron a poner en duda el triunfo electoral.

Marcha contra Dilma, día 15 de Marzo

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Las decisiones que ha tomado Dilma en estos meses, no sirvieron para revertir la imagen negativa, ni la situación de crisis incipiente, y menos aún han sabido resolver las confrontaciones al interior de la coalición de Gobierno. La relación con los aliados históricos del PT viene empeorando cada año, es ahora el turno del PMDB que presionó para la salida del Gobierno del Ministro de Educación Cid Gomes.

Los casos reiterados de corrupción, ahora con el escándalo de Petrobras, muestra que los partidos políticos Brasileños usan a las empresas estatales para financiarse como Partido y para hacer millonarios a sus dirigentes, lo que provoca asco y bronca en la población, pidiendo algunos que se vayan todos, y que vuelvan los militares al poder (como si los militares, no hubieran sido los mayores corruptos y ladrones de lo público y lo privado, cuando Gobernaron de manera dictatorial). Pero nadie en su sano juicio puede dar créditos a estos grupos minúsculos, que piensan que los militares son mejores que la democracia, o son muy ignorantes para no saber lo que los militares hicieron en Sudamérica, o lo usan a manera de crítica contra la clase política que tiene una imagen altamente negativa en la sociedad.

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Los opositores, sean votantes, grupos económicos, o partidos políticos, presionan al Gobierno cada vez más para que este tome las medidas favorables a ellos, hasta perder todo poder y tener que irse del “Palacio do Planalto” (la sede del Poder Ejecutivo del Brasil).

La idea de “impeachment” contra la presidente circula, y aunque todavía está lejos de ser una realidad, no es imposible que se logre si el oficialismo sigue perdiendo aliados dentro del Congreso Nacional.

Por otro lado, cabe destacarse que la corrupción no es monopolio del PT, en los recientes casos de malversación de fondos públicos y enriquecimiento ilícito, todos los políticos importantes y partidos, han sido mencionados y está en la justicia el debido procesamiento y culpabilidad para cada uno, según la cadena de responsabilidades en el fraude. Por lo tanto las protestas contra el PT, son incompletas, porque las críticas por corrupción también deberían ser al resto de los implicados, sea el PSDB, PMDB, DEM o el Partido que sea, que participó de la fiesta.

Marcha en defensa de Dilma, día 13 de Marzo

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Otro factor importante que juega un rol en este período de protestas y de pesimismo, es que la presidenta Dilma ya no puede ser candidata, y eso genera pérdida de poder directamente en cualquier País de Sudamérica, porque el gobierno actual pierde poder de negociación y para peor, no hay otros líderes con caudal de votos importante como para sucederla dentro del seno del oficialismo. Los aliados y propios dirigentes petistas, ven que la próxima elección va a ser un milagro si obtienen un triunfo, y esto se reproduce en el ánimo y acciones de los funcionarios nacionales y locales, que cabizbajos toman decisiones desfavorables.

Creo que es saludable la participación popular en los asuntos públicos sea en Brasil o en cualquier País; es una señal positiva de que la sociedad está interesada, informada y juzga las acciones de sus gobernantes, el problema es cuando esta información solo viene dada por los grupos económicos que manipulan los Medios de Comunicación para beneficio propio. No les interesa para nada el bienestar de los Brasileños, ni ser honestos o transformar el País en algo mejor, lo que les importa como objetivo primario es multiplicar su renta, a cualquier costo.

Si la sociedad, se nutre por sí misma, de herramientas intelectuales para ver lo que pasa en la realidad, cuáles son los intereses y las acciones de cada sector, en ese momento podrán juzgar con una mejor visión real de lo que es, y de lo que puede ser mejorado. Pero esto que parece simple es muy complicado, porque el sistema está diseñado de manera tal, que la población recibe ciertas informaciones desde que nace, hasta la vida adulta, que no le permiten ser independiente, pensar por sí mismos, y mucho menos cuestionar el sistema vigente, de opresores corruptos y trabajadores explotados por un salario miserable.