Leo Mayer campeón en el ATP 500 de Hamburgo

Leo Mayer

Leo Mayer

“¡Yo, acá!”, gritó. Sí, él fue el dueño del torneo, el mejor, el campeón de Hamburgo. O del mundo. Para Leo Mayer es eso, una vuelta olímpica. El primer título grande, un ATP 500 que lo dejará como el 27° del ranking. El Yacaré se sacó la espina y pudo levantar la copa nada menos que en tierra alemana. Y contra uno de esos leones del polvo de ladrillo. Fue 7-6 (7-3), 6-1 y 7-6 (7-4) a David Ferrer (7°), siete del mundo que terminó a los insultos. Porque la alegría, esta vez, es bien argentina.

Mayer

Mayer

Su planilla decía que Mayer había ganado ocho Challenger y sumaba otros ocho títulos en dobles (uno en Buenos Aires 2011). Pero ninguno de eso en torneos grandes. Lo mejor que tenía era la final que perdió este año en Viña del Mar, un ATP 250. Pero ahora fue por más, duplicó eso. En el ATP 500 de Hamburgo brilló. Porque así fue. Llegó a la final despachando locales o buenos jugadores en superficie blanda. Y sin perder un set. El primero que cedió fue justamente ante Ferrer, pero se lo dio vuelta y lo dejó mordiendo el polvo. Se vengó de la única vez que se vieron, en 2012.

Fueron tres historias divididas en tres sets. El primero, de quiebre por quiebre, de casi una hora de juego (58 minutos) y con muchos errores no forzados de Mayer (21, contra 9 del español). Finalmente, Ferrer se lo llevó por 7-3 en tie break. El segundo, lo opuesto: Leo quebró dos veces (para 3-1 y 5-1) y lo cerró en 28 minutos, con apenas cuatro errores y 7 winners, contra los 4 del rival. Y el tercero parecía que el Yacaré se lo llevaba cuando sacó 5-4 y 30-30, a dos puntos del título. Sin embargo, la película tenía que tener suspenso y llegaron a los penales del tenis: gol, gol y gol para cortarse 3-0 y cerrarlo 7-3.

David Ferrer

David Ferrer

La estadística es clara. Fue el argentino quien intentó y nada menos ante un león de este deporte, que jugó su 44° final. Metió más winners y erró más también, pero fue porque lo buscó. No se le podía escapar. Ganar el 76% de los puntos que jugó con el primer servicio fue una de las clave. Buscar las líneas y no aflojar, otra cualidad del correntino.