Sociedades de consumidores obedientes vs Ciudadanos libres pensantes

Hacia dónde vamos como sociedad? Que caracteriza a las sociedades occidentales hoy en día?.

individualismo

El paradigma: definido en las ciencias sociales como el conjunto de experiencias, creencias y valores que afectan la forma en que un individuo percibe la realidad y la forma en que responde a esa percepción. Debe tenerse en cuenta que el mundo también es comprendido por el paradigma, por ello es necesario que el significado de paradigma es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

Thomas Samuel Kuhn usaba el término “cambio de paradigma” para remarcar un cambio en la forma en que una determinada sociedad organiza e interpreta la realidad. Un “paradigma dominante” se refiere a los valores o sistemas de pensamiento en una sociedad estable, en un momento determinado. Los paradigmas dominantes son compartidos por el trasfondo cultural de la comunidad y por el contexto histórico del momento. Las siguientes son condiciones que facilitan el que un sistema de pensamiento pueda convertirse en un paradigma dominante:

-Empresas multinacionales con intereses en determinados comportamientos individuales para satisfacer sus demandas y stocks.

-Organizaciones profesionales que legitiman el paradigma.

-Líderes sociales que lo introducen y promueven.

-Periodismo que escribe acerca del sistema de pensamiento, legitimándolo al mismo tiempo que difunden el paradigma.

-Agencias gubernamentales que lo oficializan.

-Educadores que lo propagan al enseñar a sus alumnos.

-Conferencistas ávidos de discutir las ideas centrales del paradigma.

-Cobertura mediática.

-Grupos de derechos que acuerden con las creencias centrales del paradigma.

-Fuentes financieras que permitan investigar sobre el tema.

Actualmente vivimos un paradigma dominante en los Países capitalistas en general, que tiene que ver con características comunes en diferentes lugares del Mundo, comportamientos, pensamientos y acciones, que podemos ver diariamente marcados por el capitalismo Global. Diversas acciones implementadas por las oligarquías, grupos económicos multinacionales y gobernantes funcionales al sistema, desde hace décadas han marcado a las sociedades en un desarrollo negativo de las sociedades, respecto de la ciudadanía, la solidaridad, los derechos y del propio estilo de vida.

Los avances tecnológicos en materia de producción de bienes de consumo y en las telecomunicaciones, la globalización de la economía en niveles crecientes, y el final aparente de la lucha ideológica por una cosmovisión del “ideal social”, que se dio con la caída del Muro de Berlín, en la década de los 80. Han sentado las bases de la sociedad de hoy día. Estos cambios a nivel Mundial, transformadores, han atravesado todos los estamentos y áreas sociales con un mismo objetivo. Desde la escuela primaria, la persona en formación recibe menos contenido, ya no se ven en las escuelas materias de formación ciudadana, ética, y menos que menos, se estudia en las escuelas algo de teoría política y social. Se desmotiva al alumno a pensar, a desear algo por sí mismo, a ser el artífice de su propio destino y se lo capacita para ser un empleado modelo, sumiso, obediente y conformista.

El sistema educativo se especializa en la segmentación de las capacidades, dejando a un lado la formación integral de la persona para que pueda entender el Mundo donde vive y tenga herramientas para poder modificarlo. No se fomenta a los alumnos a que piensen por sí mismos, a que sean emprendedores, creativos.

El sistema económico se volvió hiperdinámico, competitivo, inestable e inseguro para los empresarios y empleados, los precios varian drásticamente, cómo las condiciones de los negocios o el impacto climático cambiante; además el capitalismo actual busca destruir a los sindicatos y asociaciones de trabajadores para que no consigan luchar en contra de sus intereses. Los lazos de amistad y de lucha que se generan antes, cuando los obreros trabajaban durante varios años en un mismo lugar, están desapareciendo gracias a la acción directa de las empresas. Los recursos humanos son agentes de cambio periódicos en las distintas empresas privadas, estando poco tiempo en un mismo empleo, mudándose de empresas y hasta de ciudades en períodos cortos de tiempo, hecho que impulsa a las personas a vivir de manera individual y solitaria. Los lazos interpersonales, de afecto, de debate de opiniones, que una persona puede lograr con sus colegas de trabajo es prácticamente nula, con lo cual, los trabajadores concurren a trabajar en un ambiente hostil, con desconocidos, que al mismo tiempo son sus competidores para la sobrevivencia en la empresa.

El paradigma consumista, en el cuál todos estamos expuestos a una infinidad de bienes y servicios que nos ofrecen en el Mercado, nos crean la “necesidad” de tenerlos mediante un bombardeo de publicidades; nos presiona a tener que comprarlos, aún asimismo si no está a nuestro alcance adquisitivo, genera en las personas que estén pensando durante el día en lo que van a comprar y cómo pagarlo para sentir una “falsa satisfacción de éxitos”. Paralelamente dejan de lado aspectos fundamentales de la vida de una persona cómo la vida social, la amistad, la formación intelectual, el cuidado de la naturaleza, pensar en una sociedad diferente posible, el análisis de la situación del entorno, juzgar las acciones del Gobierno, entre otras cuestiones también importantes como el cuidado de la salud.

La “presión” consumista es tan grande que provoca violencia, en todos los estratos sociales, se mata, se roba y se traiciona por el poder adquisitivo, por contar con dinero para “tener” lo que el Mercado me exige tener, que por otro es cada vez mayor y más exigente. No importan en demasía los medios, si no los fines por los que se consiguen los productos o bienes materiales. Se deja de lado el cuidado del medioambiente, la competencia leal, la mejora de los métodos de producción, el respeto a los trabajadores, y al Estado al evadir impuestos. Los contratos laborales que duran más de 24 meses en una misma empresa son los menos, en general los tipos de contratos son por fuera de la ley, ilegales e inconstitucionales, sin estabilidad, ni derechos adquiridos.

Dentro de esta lucha por “el consumo”, cada vez mayor, más especializado y discriminativo, se encuentra en las ciudades, que forman los conglomerados de consumidores, ya no una sociedad de ciudadanos pensantes, exigentes, y que se unen en pos de una transformación positiva para la sociedad como un todo.

Se han dejado a un lado las costumbres sociales de ir a clubes , cafeterías o puntos de reunión, en donde las personas frecuentaban un mismo espacio, conocían a los demás, contaban sus vidas y debatían por ideales sociales, de Nación, de comunidad, etc. En la actualidad en esos ambientes se discuten frivolidades, temas diarios, chusmerios de la farándula o del deporte, y no temas en profundidad que pueden ser elementos importantes al crecimiento de una comunidad.

La Política no es ajena, la visión negativa que se ha inculcado en estas décadas de la política, influye a tal punto en el cuál a los individuos les da vergüenza hablar de ella, participar menos aún.

El resultado es una quiebra en la ciudadanía, en el concepto de ciudadano, que sabe sus derechos y deberes, que piensa críticamente la actualidad y el porvenir, lucha por defender sus derechos constitucionales y exige a sus Gobernantes que cumplan con el espíritu de las leyes y por el mandato y la plataforma electoral por los cuáles fueron votados.

Salvo excepciones de extrema gravedad, no vemos marchas, protestas, manifestaciones de grandes concentraciones humanas, salvo cuando les toca de cerca, es decir se pelea por lo de uno, y no por el vecino, o el bienestar de la Nación o por defender los recursos naturales del País, o por acabar con el hambre mundial o con los “sin techo”.

Las grandes ciudades sobrepobladas son las mayores fabricantes de consumidores, las personas quieren consumir y por eso emigran masivamente a las ciudades que le posibiliten ganar más dinero para comprar bienes, para sentirse exitosos y ser felices ??..

Este paradigma o sistema es creador de depresivos, gente frustrada y triste, porque es imposible que una persona se sienta feliz solamente por ser consumista, de esta manera pierde amistades, los lazos con la familia y hasta la pareja algunas veces, por causa de la presión diaria, que lo lleva a trabajar todo el día con nerviosismo, querer ganar más, ser “exitoso”, olvidándose de los afectos y de lo más importante: “vivir”, disfrutar la vida, el día a día que es lo único que tenemos con certeza ..

Debemos romper este paradigma, este estilo de vida. Recrear lazos interpersonales para que se formen tejidos sociales, capaces de generar cambios positivos, en sentido de pertenencia, de ciudadanía, de preocupación por los temas de la comunidad, desempleo, violencia, criminalidad, consumo de drogas, etc.

Refundar el sistema educativo, formar personas pensantes y no empleados obedientes…

Valorizar la política cómo base fundamental de todo cambio social, cómo la más honorífica de las disciplinas, porque en definitiva se ocupa de todas las demás disciplinas y áreas que componen una sociedad. La mayoría se queja de que los políticos son corruptos, ladrones, pero ellos mismos en sus trabajos, en la vida diaria, son iguales, dan una coima, hacen lobby, no pagan impuestos, roban en otra escala, por lo tanto el cambio verdadero debe ser desde la sociedad, y no cambiando los nombres de la clase dirigente.

La misma fuerza social puede cambiar lo que el individuo por sí solo no puede. Porque el individualismo como fórmula ha sido desarrollado como un efecto social, siendo una fuerza común. El poder reside en la población y en ella están las herramientas para lograr grandes cambios y generar individuos libres, creativos y responsables del cuidado de “lo público”.

“Como fuerza social, un individuo con una idea vale por noventa y nueve con un solo interés”; (John Stuart Mill).

Por Lic.Sebastián Baldunciel

Politólogo / Universidad de Buenos Aires