Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz (Argentina)

perez esquivelAdolfo Pérez Esquivel (Buenos Aires, Argentina, 26 de noviembre de 1931) es un activista argentino defensor de los Derechos Humanos y del Derecho de Autodeterminación de los Pueblos.

En 1980 recibió el Premio Nobel de la Paz por su compromiso con la defensa de la Democracia y los Derechos Humanos por medios no-violentos frente a las dictaduras militares en América Latina. En su discurso de aceptación1 le afirmó al mundo que no lo asumía a título personal sino “en nombre de los pueblos de América Latina, y de manera muy particular de mis hermanos los más pobres y pequeños, porque son ellos los más amados por Dios; en nombre de ellos, mis hermanos indígenas, los campesinos, los obreros, los jóvenes, los miles de religiosos y hombres de buena voluntad que renunciando a sus privilegios comparten la vida y camino de los pobres y luchan por construir una nueva sociedad”.

En 1974, en Medellín, Colombia, se lo designa coordinador general del Servicio Paz y Justicia para América Latina, compuesto por grupos y movimientos que trabajan por la liberación por medios no-violentos. Estos grupos, integrados ecuménicamente por religiosos, laicos, campesinos, indígenas, sectores populares, organizaciones de base, intelectuales, preocupados por la situación de sus países, buscan articular acciones y políticas comunes frente a la violencia y opresión, generando alternativas y respuestas dentro de los espacios cada vez más restringidos y reprimidos de la sociedad. En la mayoría de los países latinoamericanos se imponen las dictaduras militares y el delito del secuestro y desaparición forzada de personas es cada día mayor.

En 1975, Adolfo Pérez Esquivel es detenido y encarcelado por la policía militar de Brasil, en el aeropuerto de Sao Paulo, junto a la Dra. Hildegard Goss-Mayr, del Movimiento Internacional de la Reconciliación. Y también es encarcelado en 1976 en Ecuador junto con obispos latinoamericanos y estadounidenses.

Con el golpe de estado militar de Jorge Rafael Videla en Argentina, en 1976, y con la represión sistemática posterior, contribuyó a la formación y financiación de los enlaces entre organizaciones populares para defender los Derechos Humanos y apoyar a los familiares de las víctimas de la Dictadura. El Servicio Paz y Justicia, que él co-fundó, evolucionó en este contexto y sirvió como instrumento para la defensa de los derechos humanos promocionando una campaña internacional para denunciar las atrocidades cometidas por el régimen militar. En el año 1975 contribuye a fundar la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. En agosto de 1977, es detenido en Buenos Aires, en el Departamento Central de la Policía Federal Argentina. Es encarcelado y torturado, sin proceso judicial alguno y puesto a disposición del Poder Ejecutivo. Permanece en prisión 14 meses y en libertad vigilada otros 14 meses. Durante su prisión recibe el Memorial de la Paz Juan XXIII, otorgado por Pax Christi International, entre otros reconocimientos internacionales. La violenta represión, secuestros y asesinatos que llevaron a cabo las dictaduras de Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia, Chile y Argentina, junto al accionar de grupos para-policiales y paramilitares, generaban un estado de angustia y de zozobra en los pueblos, al igual que en otros países del continente.

En 1980 se le otorga el Premio Nobel de la Paz, por su trabajo en defensa de los Derechos Humanos en América Latina. Al recibir esta distinción declara que no lo recibe a título personal sino “…en nombre de los pueblos de América Latina, y de manera muy particular de mis hermanos los más pobres y pequeños, porque son ellos los más amados por Dios; en nombre de ellos, mis hermanos indígenas, los campesinos, los obreros, los jóvenes, los miles de religiosos y hombres de buena voluntad que renunciando a sus privilegios comparten la vida y camino de los pobres y luchan por construir una nueva sociedad”.

Gracias a su iniciativa se iniciaron procesos penales contra la dictadura militar argentina en Italia, España y Alemania. Luego de la Ley Nº 25.779 de nulidad de la Ley de Obediencia Debida y Punto Final del año 2003, también pudo continuar con el juicio que inició en 1984 al dictador Jorge Rafael Videla y otros represores en la misma Argentina: “Tenemos que fortalecer las instancias jurídicas para que esto no vuelva a ocurrir nunca más. Este juicio en Córdoba es muy emblemático. La Argentina avanzó quizá más que ningún país a nivel internacional. El juicio de Núremberg fue un tribunal ad hoc, aquí no. Aquí está en funcionamiento, y eso es lo que hay que valorar, es la justicia Argentina a través de un estado de derecho”.