Armando Barrios (Venezuela)

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Entre 1932 y 1937 realizó estudios en la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas. Sus primeras creaciones se inscriben en la tendencia de arte figurativo. En 1940 viaja a Colombia y participa en la muestra de Jóvenes Pintores en Bogotá. En 1942, recibe una mención de honor con el cuadro La niña en azul en el III Salón Oficial Anual de Arte Venezolano. En 1945 presenta su primera individual en el Museo de Bellas Artes. Una selección de óleos que representa una década de trabajo (1935-45) en donde sobresalen obras como: El flautista (1939); Los Caobos (1942); Vicente Emilio Sojo (1944). Este año le otorgan el Premio José Loreto Arismendi en el VI Salón Oficial Anual de Arte Venezolano. En 1946, una vez más, es galardonado en el VII Salón Oficial Anual de Arte Venezolano. En 1947 realiza una individual en el Museo de Bellas Artes de Caracas, y en el I Salón Planchart obtiene el tercer premio. En 1949 viaja a París donde frecuenta el taller de arte abstracto dirigido por Jean Dewasne y Edgar Pillet. En esta época su pintura tiende abiertamente hacia el abstraccionismo. Expone en la Casa América Latina y en la UNESCO (París).

En 1950 participa en el grupo Los Disidentes y expone en el Salón de Mayo de París. En 1951 la Galerie de France organiza una muestra de las obras más representativas del artista hasta ese momento. En 1952 regresa a Venezuela y Carlos Raúl Villanueva le encarga varios murales en mosaico, para su proyecto de Síntesis de las Artes en la Ciudad Universitaria de Caracas. Estas obras, una ubicada en la fachada este del edificio del Museo Universitario y dos en el Estadio Olímpico, se inscriben dentro de la etapa abstracto-geométrica. En 1953 su trabajo se presenta en el Salón Planchart y en el Salón Oficial Anual de Arte Venezolano. Para 1954 retorna al arte figurativo sin que esto signifique un cambio radical en su lenguaje plástico. De la experiencia abstracta tomó los principios compositivos y la búsqueda de ritmos lineales esquemáticos. Forma y fondo dejan de ser realidades superpuestas para convertirse en una sola estructura plástica como una perspectiva ambigua donde atmósfera y figura alternan.

 En 1956 con Contrapunto obtiene el premio Esteban Frías en el Salón Oficial. Este mismo año representa a Venezuela en la Bienal de Venecia. Entre los años 1956 y 1958 se desempeñó como Director del Museo de Bellas Artes de Caracas, llevando a cabo una serie de proyectos y reformas en el Museo, entre las cuales se destacan la creación de la Sociedad de Amigos del Museo, la instalación de la Sección Pedagógica, y la reestructuración del Taller de Restauración. En 1958 su obra Tambores es exhibida en el Museo de Los Ángeles (California) y en la Exposición Internacional de Bruselas en Bélgica. En 1960 representa nuevamente a Venezuela en la Bienal de Venecia y en el Instituto Politécnico de Caracas expone algunas de sus obras. En 1961 organiza una individual en el Museo de Bellas Artes y en el XXII Salón Oficial Anual de Arte Venezolano y obtiene el premio Armando Reverón. En 1962 viaja a Roma y expone en la Galería El Obelisco y en el Salón de Mayo en París. Entre 1963 y 1964 forma parte de diversas muestras internacionales: en la Casa de la Cultura de Havre (Francia); en el Museo Rath (Ginebra); en el Museo de Arte Moderno (Madrid) y en la Sala Marés (Barcelona).

 De 1966 a 1968 vive en Nueva York y a su regreso expone en una colectiva en la Galería de Arte Moderno de Caracas. En la década de los setenta participó en diferentes colectivas entre ellas: Arte Abstracto 1948-50 (INCIBA, 1971); Pintura Venezolana (MBA, 1976) y Guaraira Repano -la gran montaña- (GAN, 1977). en la Escuela de Artes Plásticas parecía tener alguna afinidad estilística con el realismo de Poleo y León Castro. Como Poleo, Barrios ha mostrado interés por la figura humana y su evolución ofrece la misma coherencia y continuidad, por la línea de una estilización progresiva y paralelamente una eliminación gradual de lo representativo, que hace legible las huellas de este proceso, hasta la abstracción total, y de aquí en adelante el retorno a la figuración. En la pintura de Barrios ha encontrado la crítica