Venezuela ante una difícil elección

228 Elecciones Locales 2013

Por el sociólogo Edison Arciniega.

Artículo elaborado a pedido de la Coordinación

de Gobierno y Elecciones de

la RED de ONGs de América Latina.

Tras el deceso del Presidente Hugo Chávez, Venezuela vive un nuevo proceso electoral marcado por la rapidez de los lapsos (10 días de campaña electoral), por el recuerdo del presidente fallecido (omnipresente en la campaña y los argumentos de los candidatos), por la polémica (sobre las circunstancias de la muerte y enfermedad del finado líder) y aun mas por un ambiente electoral que evoca necesarias observaciones a las condiciones y garantías de equidad, que un proceso democrático pleno ha de tener.

Una vez más la captura del Estado por parte de la colectividad política en el poder se hace patente, haciendo uso con ventaja de los medios públicos de comunicación y difusión (que son los mayores de la república , utilizando sin mayores limitantes del pudor los recursos del fisco nacional para favorecer a su opción política, distribuyendo “asistencias sociales” que más que orientadas  a garantizar los derechos de los ciudadanos en pobreza y desventaja social, su objeto es lograr favorecimientos electorales a cambio de satisfacciones de necesidades inmediatas y no estructurales.

Resalta el virtual monopolio de la capacidad de acceder, por vía de los medios de comunicación, a las mayorías humildes del país por parte de quienes hoy gobiernan el país. Y es que en Venezuela, solo los medios alineados con la opción en el poder (públicos o privados) tienen cobertura territorial y poblacional que alcance “suficientemente” las zonas donde habitan los pobres, en otras palabras: en la mayoría de las zonas pobres del país, sobre todo en las medianas y pequeñas ciudades que concentran más del 50% de la población, los únicos medios de comunicación de “fácil” sintonización son los alineados o “neutrales” a la gestión del gobierno, y no en cambio los críticos.

Esta campaña marcada por desequilibrios a favor de una opción, está resultando inesperadamente competitiva en razón de la capacidad de los sectores que adversan al poder de movilizarse y hacerse sentir, aun en la desventaja.

Es resaltable que el candidato de la fuerza en el poder tiene de su lado la herencia del presidente fallecido, la cual le sirve de plataforma para buscar vencer pero lo somete también a las odiosas comparaciones sobre el talante, el carisma, el nexo emotivo, quizá mágico-religioso, que el líder fallecido tenía con las masas irredentas del país y de las que evidentemente su “sucesor” carece. Por el lado de la oposición concurre el gobernador de Miranda, en su 2do intento, quien a todas luces centra sus esfuerzos en sostener los apoyos alcanzado en Octubre de 2012, con miras a consolidar la presencia de ese segmento considerable de la sociedad que se opone a la actual conducción del país, demostrando madurez democrática y realizando un esfuerzo digno de reconocimiento por ampliar sus apoyos.

Las perspectivas electorales son bien conocidas, nacional e internacionalmente; unos juegan a una victoria “post mortem” de Hugo Chávez, centrando su activismo en su figura y legado, y otros hacen propio tratando de desligar al “sucesor” del “sucedido”. Pero por responsabilidad, es menester mirar más allá de las elecciones y colocar el acento en la viabilidad de la Venezuela del presente y su modelo, de cara las variables económicas y sus realidades sociales,  a sus estructuralidades positivas, neutras y negativas; lo importante no es ganar: sino que el país sea viable, porque si el país deviene en circunstancias de “inviabilidad” social o económica, nos encontraremos ante crisis de dimensiones “enormes”.